Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Juan Manuel Santos, firmaron este miércoles ocho acuerdos bilaterales de cooperación en materia de seguridad, desarrollo y tecnología en un encuentro en el que ambos dirigentes pronosticaron un próspero futuro a la región, una vez solucionadas las rencillas entre países vecinos.
En su primer viaje internacional desde que tomara posesión del cargo, el pasado 7 de agosto, Santos destacó el potencial económico del subcontinente tras superar la crisis global con menos dificultades que otras regiones más desarrolladas como Europa o Estados Unidos, por lo que consideró que "ésta puede ser la década de América Latina".
"Hoy podemos decir, mirando nuestras riquezas naturales y humanas, constatando la solidez que demostraron nuestras economías frente a la reciente crisis financiera mundial, teniendo en cuenta las nuevas prioridades del planeta centradas en el aprovechamiento de la biodiversidad, que América Latina se enfrenta a su mejor momento", dijo Santos a su salida de la reunión con Lula en el Palacio de Planalto, en Brasilia.
En este sentido, el mandatario aventuró una era de progreso y desarrollo para los 600 millones de habitantes que habitan el subcontinente y que "durante siglos han estado a la zaga de la prosperidad económica y social". "La historia abre cada tanto un horizonte de oportunidades a los pueblos, y yo estoy convencido de que las circunstancias actuales marcan a nuestra región un destino de grandeza", señaló.
Sin embargo, Santos advirtió de que este prometedor futuro solo podrá alcanzarse con una región unida y capaz de priorizar el interés comunitario sobre las diferencias ideológicas entre los diferentes gobiernos existentes, tal y como ha hecho Colombia con sus vecinos Ecuador y Venezuela, con quienes ha comenzado un proceso de diálogo para la normalización de las relaciones bilaterales.
"Creemos firmemente en la unidad y la confraternidad latinoamericana, que son el imperativo de nuestros tiempos. Tenemos que apostar por esa unidad, que debe estar por encima de cualquier diferencia ideológica o política. Es posible pensar diferente y mantener unas buenas relaciones", apuntó.
Por su parte, Lula, puso el acento en la lucha contra los grupos armados y el crimen organizado en el hemisferio sur del continente y esgrimió como ejemplo los avances logrados durante el Gobierno de Santos en el combate a las guerrillas y los paramilitares que operan en el país. "Nada justifica el terrorismo como instrumento de lucha política, Brasil es solidario con el pueblo Colombiano en la ruta de la paz contra la violencia", aseveró.
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