Si alguien quiere percatarse de cómo anda la educación en este país que acuda a una universidad, cualquiera que sea, para no decir un liceo o colegio privado, y le pida a un profesor que le permita formularles una pregunta a los estudiantes, sin importar el nivel.
Estoy seguro de que quien lo haga se quedará pasmado, boquiabierto y sorprendido por la inercia de los bachilleres, aunque encontrará excepciones, pero lo común es que la inmensa mayoría no tenga idea de lo que se le está preguntado.
Los estudiantes desconocen por completo, para citar algunos casos, quien fue José Núñez de Cáceres, y por supuesto tampoco saben qué fue la Independencia Efímera, pero mucho menos cuando se produjo la primera invasión haitiana, el 9 de febrero de 1822.
Y sería remoto pensar que ellos responderían que esa invasión, la que no tuvo resistencia alguna, la encabezó el general haitiano Jean Pierre Boyer, y que el Palacio de Borgella fue la sede del gobierno haitiano hasta 1844, año en que fue proclamada la Independencia, el 27 de Febrero de ese año.
No hay dudas también de que resultaría inadmisible, como se dice en el argot de los jueces, fiscales y abogados, que un estudiante de ahora -repito salvo raras excepciones- que sepan que ese palacio fue construida por el gobernador Gerónimo de Borgella y que está ubicada en la calle Isabel La Católica, frente al Parque Colón.
Esto viene a cuento, porque hace poco se me ocurrió preguntarle a mis estudiantes, a propósito del pasado 30 de Mayo pasado, si podían recordar qué ocurrió entonces, pero en 1961, y que si recordarían los nombres de algunos de los participantes en el acontecimiento.
Solo una señora y una joven, la primera de unos 45 años y la segunda de al menos 21, dijeron que "ese día mataron a Trujillo", queriéndose referirse ajusticiado el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina y que fue en la Autopista 30 de Mayo, en ruta hacia San Cristóbal. El resto de sus compañeros quedó petrificado, no tenía idea de qué se trataba.
La joven, al suscrito preguntarle si recordaba el nombre de alguno de los participantes en la gesta dijo lo siguiente: "Creo que fue José María Imbert". Le dije, como es natural, que no que ese era uno de los héroes, junto a Fernando Valerio, de la Batalla del 30 de Marzo de 1844, en Santiago.
Acto seguido le recordé que ella quiso referirse al mayor general Ad Vitam y héroe nacional Antonio Imbert Barrera, todavía vivo, quien ha sido, entre otras, presidente de la Junta Militar que "gobernó" el país -con la Base Aérea de San Isidro- entre el 7 de mayo y el 30 de agosto de 1965, así como secretario de las Fuerzas Armadas.
Tuve que seguir sacando de mi polvoriento baúl de los recuerdos desde para citarle a algunos de los implicados en conjura, comenzando con el propio Imbert Barrera para seguir con Antonio de la Maza, Juan Tomás y Modesto Díaz, Roberto Pastoriza, Huascar Tejeda, el Teniente Amado García Guerrero, Luis Manuel Cáceres (Tunti) Pedro Livio Cedeño, Luis Amiama Tió y Salvador Estella Sadhalá, entre otros.
Ante desconocimiento que tienen de los futuros profesionales, les prometí hablarles del 14 de de Junio de 1959, qué pasó entonces y cuáles fueron las consecuencias de ese episodio. Solo un joven, cuando pregunté qué ocurrió en esa fecha, dijo que "en esa fecha, profesor, fue fundado un partido". No tenía razón para conversar con ellos de esa memorable fecha se produjo el desembarco por Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Y como desconocían totalmente de qué les hablaba, prometí hablarles de ese episodio y de quien fue Enrique Jiménez Moya, de cual era el objetivo del grupo, de donde y cuando salieron rumbo a la República Dominicana.
Tampoco pasaré por alto comentarles qué provocó el esfuerzo hecho por los miembros de la llamada "Raza Inmortal", a pesar de haber sido aniquilados por la maquinaria militar del tirano. No estaría demás citarle el nombre de Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo), quien junto a un grupo de jóvenes de su época adoptaron el nombre de 14 de Junio para un movimiento político llamado 1J4, al que se integraron, a pesar de los riesgos, una buena parte de los adversarios del régimen de Trujillo.
Todo esto lo digo por la escasa formación de nuestros estudiantes y de la debilidad de nuestra escuela básica y media. Con esas debilidades llegan a las aulas superiores los estudiantes dominicanos, de modo que esos centros de alto nivel deben retomar, o al menos colocar en sus programas, asignaturas que son básicas. Si esto sigue así...ya ustedes saben qué pasará.
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El Viajero Digital