19 de mayo de 2024

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira

La democracia es una triste

ilusión de libertad.

Cosette Álvarez. –

De una y de otras siempre tenemos que hablar, porque en gran medida, las segundas son consecuencias de las primeras, pero, hacemos esto no para redimir injusticias y otras realidades impuestas, porque de nada valen, pero, lo peor es cuando los ignorantes actúan en base a su ignorancia. Por eso quisiera que esto pareciese un viaje corto a través de los últimos tiempos para poder entender las tantas cosas que hoy nos ocurren, principalmente con la clase política. Cosas añejas llenas de falencias que han quedado como incrustadas sólidamente en nuestra historia, aclarando que este ha sido un juego político, manipulando premisas ciertas y otras tantas falsas.

Decimos esto, porque muchos personajes políticos o líderes, en realidad no han sido tan santos ni tan diablos como la manipulación política los ha querido presentar y que hoy creemos a pie juntillas que así son y fueron. Pero, aun y se revoloteen las avispas, valdría la pena recordar, que el Profesor Bosch -nombre intocable, a menos que no sea para explotar políticamente el mismo o ponérselo hasta a la obra más insignificante que hayan construido sus pupilos- hombre de una reciura de humildad; probidad y liderazgo incuestionables pero que, al igual que Pedro negó a su Señor, asimismo el Profesor negó a su discípulo más famoso sin que en ningún momento -a diferencia de Pedro-,  reconociera su cobardía para admitir este hecho y que siquiera los historiadores osen tocar esta tecla y, hasta quien lo iba hacer -por razones aún desconocidas por mí- selló su boca y maniató su mano para no escribirlo, quedando este asunto más oscuro que la famosa página en blanco aquella.

Sí señor, no estamos divagando ni saltando de una situación a otra, sino, que no todo es en blanco y negro, ya que existen inmensidad de colores y cada uno elige el suyo. He dado continuidad al tema que ya hemos hablado con anterioridad, pero, que, al ser tan extenso, no podemos simplemente hablar de la Reforma Policial, como si este fuese un tema apartado de la realidad social, política y económica de nuestro país. Si esto es así y así es, tendríamos que preguntar: ¿Quién en realidad, durante sus respectivos tiempos de manejar el intríngulis del Poder, era, fue o es, quien ordenaba matar, tantos a delincuentes como a otros simples ciudadanos? ¿Quiénes eran o son los reales asesinos? Parece ser, que solo el Dr. Balaguer era quien lo ordenaba, porque a partir de ahí, por igual, han continuado matando gente sin ningún sentido y nadie ha osado etiquetarlos como “crímenes de Estado”, a pesar de que una parte fundamental del mismo ha estado y está desde aquellos años.

Vamos a decir que, gracias a Dios, porque no hay de otra, Don Hipólito; el Dr. Fernández y hasta el tipo ese, se han librado de ser etiquetados con el San Benito ese, muy a pesar, reitero, de que, de los dos elementos que interactuaban en aquellos tiempos, es decir, quien mandaba y quien ejecutaba, solo queda uno en común y todas esas muertes continúan por igual. Simple operación binaria en base a resultados tangibles y no en base a percepciones o malsanas propagandas políticas. O to´toro o to´vaca, si los demás no han mandado a matar y han continuado los mismos estilos de asesinatos, entonces, las llamadas “ordenes” no eran tales, sino, que, quien operaba antes, ha continuado operando igual y, por eso, la necesidad de molerlo y volver a reestructurarlo, ya desinfectado.

Parece algo duro lo que acabo de decir, pero, lo peor es proseguir con incongruencias vanas, que han llegado hasta a expresar que el mayor problema para la modernización y reforma de la policía, lo constituye la gran cantidad de efectivos que tiene, vaya usted a ver que desgracia. Tanto para mí como para muchos, existen palabras claves en este grave problema, a saber: depuración; entrenamiento; uniforme; concentración y diseminación entre otras. ¡Sí señor!

 

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