2 de diciembre de 2022

Fernando Millanes and Samuel Arroyo, left, of San Luis Rio Colorado, Sonora in Mexico, cut broccoli stems alongside other workers while Francisco Chavez, right, owner of F. Chavez Harvesting LLC, looks on in Yuma, Ariz., on Saturday, March 8, 2008. As a labor contractor in America's winter lettuce capital, Chavez struggles with the problem of getting enough people to pick and package produce. It's stories like these that are prompting lawmakers in Arizona and Colorado to seek permission to bring in their own temporary foreign employees rather than rely on a federal guest-worker program criticized as being slow and fraught with bureaucracy. (AP Photo/Jacob Lopez)

Tanto en Estados Unidos como el Reino Unido se encuentran hoy en una situación que les genera un dolor de cabeza: los dos países enfrentan dificultades para suplir las vacantes disponibles.

 “Nunca, en los 30 años que llevo en este negocio, había visto algo semejante”, dice Carl Giddeon, el dueño de un local dedicado a la venta de electrodomésticos y computadores en Alexandria, Virginia (EE. UU.).

Desde hace más de tres meses, Giddeon ha tratado de llenar, sin suerte, las vacantes que tiene en su fuerza laboral. Eso, a pesar de que ha subido la oferta de sueldo en dos ocasiones y prometido beneficios y bonificaciones.

Pero su situación no es única. De hecho, es casi la norma a lo largo de todo el país. EE. UU., como consecuencia directa e indirecta de la pandemia, viene experimentando una escasez de mano de obra con pocos antecedentes en la historia.

Y la situación es particularmente crítica en ciertos sectores, como el transporte, entretenimiento y otros empleos que pagan el salario mínimo.
Para entender la dimensión del problema solo basta una mirada a las cifras de desempleo. Actualmente, el índice se ubica en el 5 por ciento.

Algo que se traduce, de acuerdo con el Departamento del Trabajo, en unos 8,5 millones de personas desocupadas. Pero, según esta misma entidad del Gobierno, hay por lo menos 11 millones de empleos disponibles. En otras palabras, la oferta es muy superior a la demanda.

Hace poco, la Asociación Nacional de Empresas Independientes publicó un informe que puso el fenómeno en evidencia. Según esta, casi la mitad de las pequeñas y medianas empresas del país estaban reportando tener vacantes disponibles. Una cifra récord en este segmento de la economía.

En cierto sentido, se trata de un panorama con enormes contradicciones. Hace 12 meses, cuando la pandemia causaba estragos en la economía por el cierre de numerosos negocios, la tasa de desempleo alcanzó casi el 15 por ciento, una de las más altas desde la Gran Depresión de los años 30.
En este año que ha pasado, EE. UU. recuperó al menos el 75 por ciento de los empleos que, se estima, se perdieron en ese lapso. Es decir, ni siquiera ha llegado a un nivel de ocupación precovid, lo cual indicaría que son millones los que aún necesitan trabajos.

Pero lo que hay es una insuficiencia que está ocasionando alzas en los precios del combustible y otros productos –porque no hay camioneros disponibles– y pánico entre empleadores que se acercan a su mejor temporada (la navideña) sin la mano de obra suficiente para poder suplir la demanda.

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