Extrapolando Problemas, hasta llegar a las catástrofes. Porque: Lo que da razón a la vida, se llama propósito.

  Autor: Rafael R. Ramírez Ferreira

«El bien del pueblo,

es la ley Suprema». Cicerón.

Se burlan a pleno conocimiento de que, es imposible que las manos de la justicia lleguen a posarse  encima de todos ellos, porque por y para eso, se apandillaron.Esto debido, que al ser tantos, es prácticamente imposible, que el Poder Judicial los pueda abarcar a todos y solo unos cuantos –quizás-, lleguen a pagar por los agravios producidos a este pueblo.

Nos es imposible salir del asombro ante la gran cantidad de cosas putrefactas que salen a flote, del hediondo fondo de las indelicadezas; negociaciones de aposento; de peajes sombras; de carreteras construidas exclusivamente para que un cacique llegue a sus propiedades; de los Invernaderos construidos por encima de quien sea, y, sobre todo, del desgraciado entarimado construido sobre el sistema de los llamados testaferros, donde los guardaespaldas y los del antiguo Cuerpo de Ayudantes, ostentan la primacía.

Pero es que ya son tantas las veces que hemos extrapolado los problemas básicos, hasta que llegan a ser catástrofes, que todo escandalo perece a las setenta y dos horas, como mucho. Hemos asistido al descalabro institucional y no nos parece que ha sido algo accidental, muy por el contrario, ya que día a día, notamos como le sacan provecho al caos, con una creciente manipulación de hechos y situaciones, todo con el explícito fin de chantajear a las autoridades.

Ayer alguien me cuestiónó, del por qué no me refiero al gran problema militar y, simplemente respondí: ¡Porque duele! Porque nadie quiere comprender que continuar con lo mismo que se hacía hace tres o más décadas, no se van a conseguir resultados distintos.

Se consuma la digresión casi total de la fuerza, principalmente por causas políticas, pero nadie le pone fin. Los destacamentos; puestos y creaciones absurdas de unidades, crecen como la verdolaga, lo que nos lleva a una pejiguera totalmente desquiciada. Y todo esto, unido a una política partidaria cada vez más divorciada de los intereses nacionales, que no nos permite discutir sobre necesidad y tiempo. Porque en eso estriban nuestros problemas: ¿Necesidad de qué? ¿Tiempo para qué?

Pero, nadie se refiere a esto, solo cuando las nubes de tormenta comienzan  adensarse, es que comenzamos, ante los primeros rayos, a darnos cuenta que la cosa, viene en serio. Vivimos frente a estos problemas institucionales, como los jugadores que llegan a creerse, que por haber tenido una noche de buen juego, los dados tienen memoria, pero, cuando llegan a darse cuenta de que no es así, ya es muy tarde.

Es increíble el cómo accionar político prepotente, ha logrado, junto a los caciques de pueblo -porque los hay- y los comerciantes dueños de pueblos, colocar como si fuesen guardianes, policías y militares en cada cosa donde tengan intereses. Pero ni hablar de las instituciones del Estado, donde lo primero que hacen la mayoría de estos, es buscar su conductor, guardaespaldas y escolta, adicionando a esto, aquellos que le sirven de seguridad donde residen.

Cosas sencillas que se han hilvanado para llegar a esta crisis institucional, ya que el tiempo de cuartel y entrenamiento es algo casi nulo, por no decir otra cosa. ¿Hasta dónde ha penetrado la política partidista dentro de la milicia y la policía, para que estos se comporten como miembros de un partido?

¿Será por eso que cualquier acción sencilla, que forma parte integral de sus obligaciones, es presentada de manera igual a los partidos, es decir, como propaganda y sentido clientelista? En tanto esto sucede, solo contemplamos al de la mefistofélica sonrisa, quien ha manipulado a las FF.AA y la P.N.

Proseguir siendo el líder soterrado y maquiavélico de estos organismos. Con esto, no pretendo parecer a la leyendaria Casandra, hija del rey Príamo de Troya, que siempre sabía lo que ocurría y a quien siempre ignoraban. ¡Sí señor!

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