13 de junio de 2024

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira 

El respeto no significa miedo; 

como la lealtad no significa 

sumisión. 

Otro día y otras proposiciones, como solución a problemas que nos acosan. Ahora, se unen funcionarios y “honorables” para buscar una solución al caos impuesto por los llamados “Motoristas”, una proposición muy “juiciosa”, producto de devanarse los sesos durante largo tiempo.  He quedado anonadado ante tan “brillante” y pundonorosa proposición, la cual iría acompañada por un seguro para el Estado. 

Bárbaros, cuanto ingenio pero, ¿no han considerado, que si se hace cumplir la ley existente, donde cada vehículo -sin importar cual que este sea-, para poder circular por nuestras carreteras, deba de ser portador del llamado seguro de ley o por ley, al igual que la licencia de conducir y el sello de inspección por parte del Estado sobre las condiciones de seguridad del vehículo de que se trate, es decir, de luces, direccionales y frenos,  condiciones estas contenidas en la llamada Revista, entre otras exigencias de seguridad, incluyendo el protector de cabeza? 

Aunque me parece, que es más fácil aducir falta de ley que falta de autoridad para aplicarla; más fácil decantarse por andar por las ramas, cual si fuesen monos, que tomar el toro y retorcerle el rabo hasta que caiga; ¿o será acaso que no ven que el continuar permitiendo la inobservancia de la ley de tránsito es proseguir con un clientelismo político corrupto, cobarde y abusivo, que es la real causa por la que estamos padeciendo estos desmadres, llevados a cabo por una horda ya no manejable de motoristas ”tigeres” y bandoleros, que hacen y deshacen en nuestras calles? 

¿O será acaso que estos “honorables” no pueden comprender que esta ebriedad de libertad ya ha llegado al libertinaje? ¿Qué todo el mundo ha tomado una licencia para irrespetar y hacer con las leyes lo que les venga en ganas, iniciando, quizás, por esos mismos “honorables” y dirigentes políticos?  Pero, quieren inventar cosas, cuando tienen todas las herramientas a mano para poner la casa en orden, aunque esto conlleva a dejar el clientelismo político a un lado, cosa esta muy difícil de llevar a cabo, porque no bien llegan a la posición, se inicia de inmediato el proceso para la reelección o para hacerse los buenos. ¿Es eso u otra cosa? Aunque para determinar esto, bastaría con observar el comportamiento de estos, incluyendo, sin lugar a duda, la presidencia de la república. Diablos, lo dije. 

Pero, no importa, ya que dentro de esta terrible fiebre de libertarismo que padecemos, sin ningún tipo de responsabilidad cívica, sin comedimiento alguno -tal y como se vive en el barrio de Capotillo, donde hasta “millonarios” está produciendo la insensatez- y que además, otro enjundioso hasta está proponiendo esto como un lugar donde llevar turistas extranjeros -no sé en qué estaría pensando-, en tanto, por otro lado, los políticos viviendo, inventando vainas raras, o nuevas técnicas para ser empleadas en el arte del manejo de crisis, todo con el solo propósito de hacerse los buenos o preocupados por el bienestar del pueblo. Ante esto, el permanecer callado o sumiso frente la gravedad del caso, o, la falta de autoridad para imponer el orden, principalmente dentro del tráfico vehicular, más que irresponsabilidad o cobardía, constituye un crimen. 

Estamos viviendo como aquellos franceses, que más que por patriotismo seguían a Napoleón simplemente por el hambre que estaban pasando, hoy, nuestros políticos, han explotado esa hambre del pueblo para poder tener seguidores sin importarle un bledo anteponer esas ambiciones de lideres, hasta por encima de la decencia. Tanto es así, que solo observando el panorama político actual y cerca de las elecciones, podemos, para el 2028, decir si habrá que hacer un refrito, porque el horizonte no presenta nada nuevo o novedoso ¡Sí señor! 

 

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