Para que triunfe la reforma, hay que degollar la Medusa que ahí vive Porque: Giran sobre los mismos problemas como peonzas incandescentes en una discoteca.

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira

“Si Dios tuviese que castigar a los

hombres por sus faltas, no

dejaría siquiera un animal

sobre la Tierra”

Sombrío o melancólico, pienso, no por mí, sino, por los que continuarán viviendo en este país después de mí. No, porque a pesar de tantas rondas teóricas sobre el gran problema que ha encubado la irresponsabilidad política por tantos años, no logran convencerme sobre la efectividad de las cosas que están proponiendo para la regularización y control de la seguridad ciudadanay la razón es simple; ¿Cuántas veces más insistirán en cometer el mismo error? ¿Hasta cuándo continuaran insistiendo en que el aprovisionamiento de ese organismo es lo principal que les hace falta? ¿Cuándo se darán cuenta -me parece que nunca, ya que siempre lo desmienten- de que la inmigración ilegal haitiana está íntimamente ligada con este problema? ¿Cuándo se darán cuenta que si el problema mafioso de la migración no se detiene por igual se acrecentará el problema de inseguridad ciudadana? ¿Cuándo se darán cuenta de que los barrios no necesitan Puestos o Destamentos sino, patrullaje?

¿Acaso no toman en consideración que hasta las propias instituciones u organismos están -incluyendo las políticas- infectadas por este tigueraje barrial que se ha salido de control y hasta en las organizaciones más “honorables” y otras tantasAltas, Medianasy pequeñas Cortes? Pienso, solo pienso.

Dotar de equipos modernos o sofisticados a personas no aptas, no va a cambiar su forma de actuar así por así; la policía no cambiará pragmáticamente si no se le cambia la mala costumbre de vivir dentro de la podredumbre corrupta que por siempre la ha caracterizado o acaso, por más modernidad que se ha y está empleando dentro de las organizaciones políticas y por ende hasta en el poder legislativo, ¿los ha cambiado?

Solo basta en los primeros, observar el tipo de leyes que se han estado inventando en los últimos años, perdón, no ellos, sino sus asesores, pagados no por ellos mismos, sino, con el dinero del erario el cual manejan a granel, y, esto ocurre, porque en la gran mayoría, carecen de las capacidades y méritos para crear ley alguna que no esté maniatada por algún interés extraño al interés nacional.

Así ocurre en la policía y por qué no, hasta en el gran grueso de las Fuerzas Armadas, llena de parásitos, porque así lo han querido los políticos, porque en su gran mayoría, estos viven detrás del trasero de algún político en busca de ascensos y prebendas y, todo este desmadre, es como si en sus senos se encontrase una bomba atómica lista para detonar sin importarles un carajo el interés nacional. Y sé que esto es feo, pero el optimismo para no ver otra cosa nos conduce a un pobre augurio para el futuro mediato. Y es que los escándalos son de tal magnitud, que han roto la bolsa de silencio que por lo regular acompaña a todas estas diabluras institucionales que se llevan y han llevado en esos organismos. En unos, son cosas de lobistas que nunca salen a la luz, pero, en otras, aterroriza si se desenrolla el bollo de hilo que ha soltado algunos flecos dentro de la policía y lo que ha estado ocurriendo en su interior.

Que se entienda, que esa es y ha sido su modo operandi por décadas, pero ¿acaso los organismos de inteligencia no saben lo que está ocurriendo en el interior de ese organismo?

Esto último, hasta vergonzoso sería el solo pensarlo posible, pero algo habrá de cierto y no es empeñarse en la creación de unidades para buscarle puestos a los caciques, más bien, es limpiar desde arriba toda la mugre que enturbia las buenas acciones de una gran mayoría de sus miembros.

Pregunten y obtendrán respuestas del cómo gentes con un pasado más que oscuro, se mantienen ordenando y haciendo indelicadezas. Así nomás. ¡Sí señor!

 

 

 

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