Porque: Mientras más sinvergüenzas son, más pronto olvidan sus ofensas.

  Autor : Rafael R. Ramírez Ferreira

«Dos palancas mueven al

hombre; el interés y

el miedo». Napoleón.-

Extremadamente difícil, comprender el comportamiento humano, cuando se trata del cinismo, el descaro o lo sarcástico. Quizás en este momento, esté equivocado pero, no recuerdo gobierno alguno, que haya dado muestras de querer gobernar bien, tanto como el que tenemos en estos momentos. Es por eso, con responsabilidad de ciudadano no partidista y mucho menos político, exteriorizo, que así como el pueblo se envalentonó para sacar a las antiguas autoridades del poder, hoy se empodere, para defender las buenas intenciones y las buenas obras que se están llevando a cabo, y que son víctimas, por diferentes frentes, de los mismos, que primero se portaron como lobos, para destruir las instituciones, y luego, como carroñeros, para acabar con todo.

Decía el filósofo chino Mengzi, considerado como lo más grande detrás de Confucio, que una de sus creencias era que los humanos eran buenos por naturaleza, pero que esa cualidad requería cultivo y el entorno adecuado para florecer, y es precisamente, sin lugar a dudas, lo que se está produciendo ahora en nuestro país, creando esas condiciones para que nuestros políticos sean mejores, sin olvidar las enseñanzas de que los gobernantes deben justificar su posición de poder, actuando con benevolencia hacia sus súbditos y que en ese sentido, están subordinados a las masas.

Pero parece, que el camino será largo, tortuoso y muy agreste, a ser recorrido solo por los mejores de los mejores, si en realidad quieren ser líderes y llegar al poder que se obtiene por elecciones. Los embates que está recibiendo el gobierno por parte de personas, mejor dicho, políticos, escapa a la capacidad de asombro de muchos que observan el comportamiento de algunos de los depredadores que salieron del gobierno. Algunos (as) han tenido el tupé de protestar por el despido de “servidores públicos honestos” por el actual gobierno, y vaya usted a ver a quienes califica –salvo las siempre excepciones- como servidores públicos honestos, en vez de llamar las cosas por su nombre y decir; “las b electoral, mediante un clientelismo político corrupto, abusivo y descarnado. Y por demás, adujo, que eso “es una afrenta a la Institucionalidad del país”. Definitivamente, hay que estar vivo para leer y escuchar las cosas increíbles de estos políticos.

Pero ahí no termina el rosario de indelicadezas verbales, las cuales dominan como el domador al tigre. Otro, perteneciente al mismo equipo, pero ahora con nuevo uniforme, al defender la indelicadeza, que tanto él como sus compañeros tuvieron la cachaza de arrogarse, alegando “autonomía de administración y de colegiado”, pero sin referirse en ningún momento a lo inmoral y la falta de ética y por demás, olvidando su verdadera razón de ser, como lo es la fiscalización y no, el dar dádivas para hacer política personal o partidista con los dineros del pueblo.Los pinchan y no botan una gota de sangre, en pro de la defensa de su inmoral barrilito.

Por eso, este pueblo tiene que empoderarse junto al gobierno, para erradicar este indecente barrilito, y todo aquel que quiera ser líder o formar partido, se agencie el dinero necesario de sus propios bolsillos o los pida, inclusive, que lo negocie. Este podría ser el comienzo de un liderazgo formado en base a ideas y principios, dejando por siempre la práctica bochornosa de hacer política en base al clientelismo político y las dádivas, como ideales.

Por caraduras y timbales en la lengua nadie les gana, porque hay que ser descarnados para decir que la eliminación del barrilito “afectaría a los pobres”, quizás se estén refiriendo a ellos mismos, aunque todos parecen ser millonarios de cuna, al argumentar, que “eso es una migaja”, entonces, si es así; ¿por qué no los toman de sus haberes personales? Aunque hubo otro peor al decir que: “El gran reto del  partido es conservar su mística, sin dejar de lado el tema ético”. Tendríamos que preguntar… ¿y en qué carajo estaría pensando cuando dijo esto? ¡Sí señor!

 

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