12 de junio de 2024

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira 

Si mantienes firme tu actitud, 

los que al principio se reían de ti, 

terminarán admirándote. 

Epicteto. 

Nunca me ha gustado ilusionarme mucho con nada, ya que, por más que se materialice, nunca llega a llenar por completo las expectativas creadas, y eso es, precisamente, el dilema que me acosa hoy. Estaba totalmente convencido de que esta vez, vería realizadas las acciones que ha gritos, desde que asesinaron a Trujillo, ha estado clamando nuestra democracia, pero, me están asaltando las dudas. 

Hoy, estamos frente al epítome de las absurdidades de nuestros políticos, concentrada en aquellos que han hecho de la memoria de un líder, su modus vivendi, donde siquiera han esperado que tome funciones el nuevo gobierno para, cual caballo desbocado, iniciar una absurda campaña política en busca de satisfacer solo aspiraciones personales, basada claramente en la utilización del erario, tal y como hasta ahora lo han hecho por décadas. 

Es este el lado flaco de nuestra joven democracia, la cual ha sido maltratada desde su nacimiento, todo con el fin de complacer ambiciones personales, las cuales eran tratadas antes en los llamados acuerdos de aposentos pero que hoy, y producto de copiar tantas leyes  exógenas a nosotros, cualquiera crea una entelequia política,  a la cual ostentosamente le ponen el nombre de partido y que solo sirven para extorsionar y negociar intereses que en nada benefician, tanto a la democracia como al país. Es ahí el caso del famoso 50+1, copiado solo para saltar una situación del momento y que hoy, solo ha servido para que ese grupo de vividores, tanto aquí como donde se ha implantado, impongan el deseo de las minorías. 

Tanto es la absurdidad ética y moral de esta ley, que solo se toma en cuenta para las elecciones del presidente de la República, ya que, junto al otro desjuiciado del método D´Horndt, constituyen una afrenta a la llamada ley de leyes y a los deseos expresos de la gran mayoría de quienes ejercen el voto. 

 Son estas las dos principales causas que han permitido la degradación de nuestra democracia, dando pies a que un grupo, incluyendo los herederos políticos, haya y vivan del negocio de la manipulación, aportando votos que, a la luz de los hechos, si se tomara en cuenta el deseo de la mayoría, automáticamente, estos “negocios” dejarían de existir, ya que, la mayoría simple, no necesita de negociaciones fraudulentas, tal y como se ha hecho costumbre. Siendo, además, que, si se tomara la cantidad de votantes y los que supuestamente pertenecen a estos chinchorros políticos, la cantidad excedería por mucho a los primeros. 

Son, precisamente, estos adefesios políticos, los que llevan los pueblos a la madre de los pogromos, porque tanto la moral como la ética, es decir, la que es juzgada por la sociedad y la otra por la misma persona, campean a lo libre en medio del mamotreto legal que hicieron a su medida y que, día a día, vemos como ante cualquier asomo de la sociedad reclamando justicia, el famoso Código Penal vigente, se convierte en un Cid Campeador, proporcionando impunidad a toda una nueva gama de “indelicados”, que componen, sin lugar a dudas, la quintaesencia del más puro trujillismo. 

 Sin lugar a duda, nuestra mayor victoria como pueblo, será cuando logremos que tanto nuestros políticos como servidores públicos, hagan el mejor esfuerzo para cambiar le mentalidad de políticos y funcionarios, es decir, buscar razones para decir que si, en vez de buscarlas para decir que no. Ese será, el cambio verdadero que nos sacará, de la mazmorra política en la cual vivimos. ¡Sí señor! 

 

 

 

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