14 de junio de 2024

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira

A todos se nos presentan situaciones,

en las cuales, es mejor actuar

con cautela, que con audacia.

Cual desagradable mal sueño, me parece ver, cómo, cuando el asfalto parecía rielar como agua en movimiento para comprar conciencias por parte de las ambiciones del pichón de dictador y pese a tantas denuncias, nada ocurrió. Hoy, el mismo protagonista, lo cataloga como una persecución política. Siendo lo cierto, que este personaje acomplejado, después de haber impuesto su preferido por encima de todo el resto de sus compañeros, hoy tiene el tupé de decirnos más de las cosas que no son, que aquellas que si lo son. Cosas veredes.

Por esa razón reiteramos que es imposible desarrollar antídotos contra cualquier germen sin estudiar primero las propiedades de la toxina, pero, ya, conocemos muy bien el germen de la corrupción. Y este, no es precisamente “el principio del fin, sino, el fin del principio” y al parecer, en eso estamos. Esperanzados quizás, pero soñamos los soñadores, que la virtud es como la muerte, que, sin importar el tiempo transcurrido, siempre llega y eso, nos mantiene con la creencia de aquello que llaman fe en algo o alguien, aun sea por encima de aquellos que, en vez de oídos, tienen orejas, lo que los convierte en insignificantes pedantes intelectuales.

La situación que nos están presentando algunos convencidos de que poseían el poder eterno y blindado, los hace permanecer en un mundo irreal, fabricado por sus mentes febriles de poder, los cuales nos hacen recordar aquellas enseñanzas de Platón y su mito de las Cavernas, donde, el conocimiento real es distinto al del mundo aparente y donde, el prisionero que escapa pasa de la ignorancia al conocimiento, afirmación esta, donde podríamos tomar al prisionero, como si fuese este pueblo. Si, salimos de la oscuridad que no nos permitía actual en contra de los perversos, para enorgullecernos del poder, que, hasta ahora, están exhibiendo los llamados a adecentar el ejercicio de justicia.

Considero que aquellos (as)  que faltan por sentarse en el banquillo de los acusados (as) y que constituyen un buen número dentro del llamado sexo débil, tendrán que moverse como un fuego fatuo entre marañas judiciales y tratos de aposentos y aun así, no me parece que se escaparán de las grandes peonias de llamas justicieras por las cuales clama este pueblo, después de habernos puesto tantos sombreros y decisiones privilegiadas para los miembros del nefasto clan que nos mal gobernó, y, no será un fuego del infierno, aunque no deja de ser una buena analogía.

Parecía ya, que este pueblo estaba condenado a contemplar pasmado el estropicio de quienes abusaron del poder conferido por el pueblo para que lo bien gobernara, pero, para su pesar, no ha sido así, ya que convencidos estamos de que definitivamente… ¡pagarán! Y esto sucederá, aunque en estos momentos pareciese que entre los calamares no hay hembras muy a pesar de que algunas se mantenían muy calladitas para que siquiera mencionaran sus nombres, pero ¿será que sospechan que ya está cerca su tiempo?

Y es en medio de esta situación claroscuro, donde percibo actuaciones sospechosas de muchas cosas tendentes a confundir o crear pánico, si se prosigue sometiendo a quienes se tienen que someter, porque aparte de declaraciones absurdas, prevalecen actuaciones por parte de organismos del Estado cual si quisieran tirarle un jabón al sancocho. ¿Recuerdan que dije que el mayor y más temible enemigo del gobierno era la policía nacional? Pues ahí tienen otra prueba con la actuación de esta en el caso Calamar, donde hasta ahora se ha manifestado una falta de entrenamiento y orientación del cómo actuar en este tipo de actos, que descaradamente nos hace recordar cuando este mismo tipo de acciones se llevaban a cabo con las carnes de cañón todo en busca de una víctima y la policía está facilitando que se produzca este hecho, ¿o no? ¡Sí señor!

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